lunes, 17 de enero de 2011

En el recreo...

…Sólo tomando aire

En el absurdo patio me encontraba…

Sintiendo el frío acechar mis facciones

Penetrando hasta mis huesos

Presenciando la lejanía de las nubes

Esperando no sé qué

…De pronto aparece

Aquélla mujer tan especial…

Con su caminar tan propio

Lleno de vivencias de vida

Con sus rizos al viento

Rojos como aquél pecho de loica

Con sus ojos claros

Como las más puras aguas cordilleranas

…Presencio en la quietud del tiempo infinito

Su suave desplazamiento…

El movimiento de sus cabellos

Lejanos y ajenos a mis manos y mi piel

Su mirada penetra hasta lo más profundo

Y oculto de mi ya agitada alma

Observo su boca tan propia

Y más lejana y ajena de mi boca

Que los mismos frutos del paraíso

Frutos que desconozco si mereceré,

Aunque por un ínfimo instante,

Disfrutar y sentir

…El cuadro ya ha cambiado…

No siento ese frío

Las nubes se han ido

Para dejar pasar libres los rayos de sol

Mis facciones están ahora cálidas

Mis manos tiemblan

Mi boca no puede emitir sonido alguno

…Hasta que escucho su bella voz…

Su cuerpo pasa frente a mis ojos

Para luego, en un instante,

Desaparecer en el infinito

Dejando sólo en mi mente

El mejor instante del presente día

Observo hacia mi norte

Perdiéndose su figura entre la niebla

Ocultándose celosamente bajo el frío manto

Del último día invernal de primavera

…Respiro profundo…

Vuelvo a la tierra

Luego de mi paseo por el mismo

Paraíso del cielo

Soñando con probar los frutos

Que hasta ahora

Me son prohibidos, lejanos, ajenos…..

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